Este 31 de diciembre, por primera vez en 37 años, dejaré las uvas de lado. No pediré deseos, no idealizaré un gran año y no planearé grande acontecimientos. No. Este 2020 me enseñó que todo puede cambiar, que para algunos fueron meses difíciles, para otros no tanto, pero que al fin de cuentas este año dejó entre el tintero miles de proyectos y planes que se fueron por el caño cuando la pandemia irrumpió. Nadie, absolutamente nadie pensó que este año, tan mágico por su combinación numérica traería caos y desconcierto entre todo y es que si se quiere hilar delgado, hasta los más optimistas sintieron cómo su fortaleza de positivismo pudo averiarse durante los primeros meses de encierro. La vida nos paso por encima este año, todo lo que se supone debía hacerse para que este fuera nuestro año se desechó por un plan pragmático que nos diera un respiro en medio de este caos. Yo aprendí que el encierro y la soledad era algo que necesitaba, que algunas compañías no siempre son las mejores ...
Hola,
Este espacio lo he creado con el fin de compartir parte de lo que la ansiedad, el pánico y por momentos, la depresión hacen de mí. Este será una especie de diario que busca compartir con los lectores, muchos o pocos, lo que pasa por mi cabeza cada cierto tiempo.
Si ud pasa, me lee y comparte algo de esta experiencia, lo invito a quedarse y a, por qué no, hacer parte de este proceso para sanar los demonios que llevamos en nuestras cabeza.
Sin más, muchas gracias por pasar.
¡Saludos, terrícolas!
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